Ir al contenido principal

Entradas

Mostrando las entradas etiquetadas como lenguaje

Listas

       Los escritores, en general, se parecen mucho a los seres humanos. No estamos seguros de que lo sean. Algunos muestran los usos y costumbres de la gente común,  pero en algunas circunstancias aparecen elementos que nos hacen dudar: reacciones exacerbadas,  respuestas erráticas, etcétera. Pasan de la exaltación a la tristeza con una rapidez  fascinante. Pueden parecer peligrosos, a veces hasta para ellos mismos. A pesar de eso, presentan una gran habilidad para la supervivencia. En general su comportamiento adaptativo se orienta al camuflaje, a pasar inadvertidos. Nos recuerdan a los animales que cambian de color de piel o se desprenden de un miembro que luego vuelve a crecer.        No son facilmente reconocibles como los actores o los bailarines. Los artistas de la escena buscan naturalmente el contacto con la gente. Parecen los otarios, esos simpáticos mamíferos acuáticos. Generalmente se los ve en  lugares públicos,...

Vidas literarias: Cunegunda María Novillo Jofré

Nota: Una versión anterior de esta entrada estuvo publicada un tiempo con el título de "Una que quería ser moderna" Esta es la versión corregida y aumentada. Para aquellos que ya habían leído el texto, pido disculpas por el aburrimiento. apoteosis . (Del lat. tardío apotheōsis , y este del gr. ἀ ποθ έ ωσις 'deificación' ). 1. f. Ensalzamiento de una persona con grandes honores o alabanzas. 2. f. Escena espectacular con que concluyen algunas funciones teatrales, normalmente de géneros ligeros. 3. f. Manifestación de gran entusiasmo en algún momento de una celebración o acto colectivo. 4. f. En el mundo clásico, concesión de la dignidad de dioses a los héroes. Consistía en la construcción de una gran pira funeraria. Al incendiarla se suponía que el alma se elevaba junto con los dioses. Sobre Cunegunda María Novilo Jofré la crítica nunca llegaba a un acuerdo: la mitad pregonaba su genio, su prosa ingeniosa, su chispa y erudición; el resto so...

Dobles.

Para SL en su cumpleaños. Como pasa seguido en la literatura argentina, la culpa la tuvo Borges. Él puso de moda eso de andar usando dobles que hicieran el trabajo  por uno, que llevaran el peso de las relaciones públicas y dijeran ingeniosadas por ahí. Dicen que había conseguido un cabalista que por unos pocos pesos le hizo el golem con su aspecto para que andara caminando titubeante de la mano de Kodama, sosteniendo el papel de escritor de laberintos y tigres, mientras Borges andaba tranquilo por los piringundines de los barrios del sur. El problema fue cuando todos los escritores, los consagrados y los principiantes, se vieron en la necesidad de tener un doppelganger que llevara una vida interesante por ellos. Por suerte gracias a Madonna que se convirtió a la Kabalah, esta chapucería hebrea de andar creando seres con palabras se puso de moda. Hoy encontrás fácilmente quien te hace un doble como antes aparecían por el barrio nuevos estudios de Pilates, parripoll...

El idioma de la abuela Rebeca

La abuela Rebeca nació en 1912 en una colonia agrícola de la provincia de Santa Fe. Criada entre inmigrantes no supo de la existencia del idioma castellano hasta que tuvo que ir a primer grado. A pesar de esta situación fue entre siete hermanas la única que completó la escuela primaria y la secundaria (hubo un hermano varón que llegó a ser médico, pero para eso era varón). Este contacto tardío con el español podría haber sido de una de las causas del uso tan extraño de la lengua que hacía mi abuela. No debemos descartar que en su casa los mayores hablaban poco. Su madre distaba de ser instruida y su padre callaba resignado ante la vida  que su mujer y sus hijos le daban. Eso sí, a la hora de maldecir e insultar, mi bisabuela podía blandir la chancleta acompañándola  de gritos de guerra en variados lenguajes eslavos, germánicos o semíticos.   Su repertorio favorito incluía expresiones tales como “Juligán” “Ipesh” o “paskuñak”. No se (ni sabré nunca) si a la hora de...