Ir al contenido principal

Versiones 1: All Through the Night


All through the night
I'll be awake and I'll be with you
All through the night 
This precious time when time is new
Oh, all through the night today
Knowing that we feel the same without saying


¿Estás respirando? La puta madre que te re mil parió, ¿estás respirando? Hablame, decime algo. Aunque sea insultame o haceme enojar, repetime alguna de esas estupideces con la que te gusta hacerme rabiar. Despertate, de una vez y yo voy a poder dormir. ¿Dormir? Quiero soñar, pero sin sueños, estar suspendido en una sensación de no necesitar nada. Saber que estás bien.
¿Cuánto tiempo llevo sin dormir? Una vez vimos un documental juntos de una persona que murió de insomnio familiar fatal, y te hice jurar que si alguna vez llegaba a sucederme algo como eso,  vos ibas a saltarme encima con la almohada hasta ahogarme. No vas a poder hacerlo. Y el único insomnio que tengo no está causado por una degeneración cerebral, sino por vos.


We have no past we won't reach back
Keep with me forward all through the night
And once we start the meter clicks
And it goes running all through the night
Until it ends there is no end


Empiezo a olvidarme de las cosas, como si no tuviera pasado.  Pero a veces me adormezco y estoy bailando con vos. Trato de acercarme y agarrarte la cintura. Pongo la boca cerca de tu oído y te canto en un inglés pésimo la balada que está sonando en el parlante. Esperé pacientemente hasta las tres de la mañana para que empezaran los lentos. Hablé con el flaco de la cabina para que pasara la música que te gusta. No estoy improvisando, te digo después en los sillones. Trato de acercar mi boca a la tuya y siento tu aliento. Whisky y licor de chocolate. Escucho tu respiración. Dios. Es tu respiración. Estás viva. Y tibia. Te agarro del brazo. Debés tener fiebre. Las máquinas siguen haciendo sus ruidos habituales, click, pip... Llamo a la enfermera.


All through the night 
stray cat is crying so stray cat sings back
All through the night
They have forgotten what by day they lack
Oh under those white street lamps 
There is a little chance they may see


Hace un rato vinieron a hablarme. Evalúan posibilidades, costos y beneficios. Tu cuerpo empieza a ser reemplazado por estadísticas. Entradas y salidas. Operaciones matemáticas. Columnas contables. Llevamos intentado X tiempo con Y resultados, igual a Z. Zzzzz, como en las historietas, esa es tu única respuesta. El zumbido que ya ni siquiera es roncar. Y sin embargo prefiero la incomodidad rítmica de esos ruidos que el silencio, el desconcierto, mirar si la sábana se mueve todavía. Dejar caer el libro y mirar los monitores. Para que todo vuelva al estado anterior, y la enfermera me mire, primero con un dejo de compasión, y después algo de enojo.
─¡Última vez que me agacho a levantar algo del piso!─
Inmediatamente después, se avergüenza, retrocede, intenta sonreír. La escena no dura demasiado. Enseguida surge algo más importante para hacer.

 Oh the sleep in your eyes is enough
Let me be there let me stay there awhile


La primera vez que te vi durmiendo. No podía estar más feliz. El corazón me saltaba en el pecho y me quedé mirando cada centímetro tuyo. Éramos jóvenes y estábamos en un hotel ordinario. Habíamos esperado en la recepción que nos dieran la habitación, y por el parlante sonaba la canción que antes te había cantado al oído. ¿No podrías despertarte? Me gustaría acomodarme en tus brazos y dormir.


Comentarios

Entradas populares de este blog

Choque

Retumban desde lejos, como un eco como un requiem: tus pasos son muy lentos, majestuosos. Me llevo la mano a la cara, me acomodo el cabello (frondoso todavia, a mi edad) y te miro llegando, ¿cómo puede la belleza conjugarse en tus pisadas, en tus manos, en tu pelo, en tu mirada triste, en el  borde de tu boca, en el ruedo de tu falda? Evitamos mirarnos por un rato. Levantaste la tapa del teclado del piano, y jugaste con las teclas, sugiriendo una frase, golpeando apenas con los dedos en las notas. ¿Qué  viene de afuera? Por la ventana se cuela el  ruido de una radio, un auto interrumpe tu misterio. Tu belleza sigue entera, pero el  momento se ha quebrado. Quizás nunca  vuelva a verte así. De la esquina viene un estruendo de vidrios rotos y metales golpeteando, gritos, pasos, arrebatos. Ambulancias, sirenas. Nadie ha muerto pero siento que algo se ha perdido. ¿Cuantas veces más podrá revelarse la belleza? ¿Una, dos? O nunca.  

Un año después (Nocturno nºXV)

 Otra noche fría estoy en casa como el año pasado, pero no porque este año es menos cruel. No me he vuelto más sabio, no. Tampoco más cínico, o prudente pero el tiempo y el dolor enseñan. No es gran cosa, pero es todo: Prestar atención a los que quiero y no distraerme en los imbéciles. Recordar lo bello (una plaza, una playa, en el mar o la sierra, los hombros de Mariana) No necesito más. La confusión y la estridencia, volverán, pero soy más viejo. Estoy preparado.

El idioma de la abuela Rebeca

La abuela Rebeca nació en 1912 en una colonia agrícola de la provincia de Santa Fe. Criada entre inmigrantes no supo de la existencia del idioma castellano hasta que tuvo que ir a primer grado. A pesar de esta situación fue entre siete hermanas la única que completó la escuela primaria y la secundaria (hubo un hermano varón que llegó a ser médico, pero para eso era varón). Este contacto tardío con el español podría haber sido de una de las causas del uso tan extraño de la lengua que hacía mi abuela. No debemos descartar que en su casa los mayores hablaban poco. Su madre distaba de ser instruida y su padre callaba resignado ante la vida  que su mujer y sus hijos le daban. Eso sí, a la hora de maldecir e insultar, mi bisabuela podía blandir la chancleta acompañándola  de gritos de guerra en variados lenguajes eslavos, germánicos o semíticos.   Su repertorio favorito incluía expresiones tales como “Juligán” “Ipesh” o “paskuñak”. No se (ni sabré nunca) si a la hora de construir una fras